Talleres 3A

Talleres 3A es un programa de prevención y de promoción del envejecimiento saludable para personas mayores con dependencia leve que el Institut de l'Envelliment ha diseñado específicamente para ser desarrollado en centross sociales de mayores. Su objetivo principal es la capacitación en prevención de la salud, promoción del envejecimiento saludable y autocuidado, así como el enfortecimiento de la autonomiá personal en decisiones de salud y de la vida cotidiana.

Para hacerlo, Talleres 3A propone 8 sesiones de dinámicas de grupo guiadas por un equipo profesional multidiscilpinario que sirven para aprender nuevas competencias, compartir experiencias, desarrollar nuevos hábitos de vida y para construir nuevos espacios de relaciones personales. Además Talleres 3A trata de conectar a las personas participantes con la oferta habitual de los centros sociales de mayores y con sus personas usuarias. Así mismo, procura generar nuevas oportunidades de participación social en los cuidadores no profesionales, especialmente en el caso de parejas de personas mayores. Con esta finalidad, Talleres 3A promueve el soporte de personas voluntarias que participan en el proyecto relatando su experiencia en el centro, ofreciéndose como acompañantes en las actividades, o ayudando en los desplazamientos cuando se detecte que limitaciones a la movilidad pueden ser una barrera a la participación.

 Talleres 3A está diseñado para facilitar la participación de las personas mayores con dependencia leve en los centros sociales de mayores a través del soporte de personas voluntarias.

Tallers 3A

La prevención de la dependencia una necessitat social poco cubierta
La aparición y agravamiento de discapacidades en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) etá en el origen del desarrollo de las situaciones de dependencia. En España el 24,31% de los mayores manifiesta tener discapacidades en estas actividades según revela la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia que el INE realizó en 2008. En Cataluña la tasa de personas mayores con discapacidad en las ABVD es del 20,73%.

El soporte de las Administraciones Públicas a las personas mayores con dependencia se centra cada vez más en las situaciones que son más severas, tratando de garantizar el apoyo necesario para mantener las condiciones básicas de calidad de vida.

Mientras, las personas en riesgo de desarrollar dependencia y las que ya afrontan una situación de dependencia leve o incluso moderada, quedan al margen de estas intervenciones.


La prevención cuanto antes mejor
abundante evidencia científica, articulada alrededor del concepto de envejecimiento saludable, y más recientemente, del envejecimiento activo, aporta evidencias de que la prevención en salud, el fomento del autocuidado responsable y la promoción de las relaciones personales y la participación social son instrumentos eficaces para frenar el agravamiento de la discapacidad y/o la dependencia. Así mismo, estas intervenciones facilitan la contención de las necesidades de soporte social y sanitario de esta población. Además, nuestra experiencia indica que las intervenciones obtienen mejores resultados cuando menos severa sea la situación de dependencia.


Como en casa en ningún sitio

Ante la situación de dependencia, las personas mayores aspiran a mantener su vida cotidiana tanto como sea posible, viviendo en su domicilio habitual y conservando los lazos con su comunidad. Si la dependencia es ligera o moderada se prefieren entornos no especializados con el fin de evitar la autopercepción de exclusión social. Cuando la dependencia se puede afrontar por sí mismo, aunque sea con limitaciones, a menudo se tiende a renunciar al apoyo social como mecanismo de defensa.


Evitemos el aislamiento social con el apoyo de los centros sociales de mayores
Los centros sociales de personas mayores son equipamientos socioculturales fuertemente arraigados en el territorio. Muchas personas mayores utilizan diariamente sus instalaciones para realizar actividades y para fortalecer sus relaciones personales. Una parte de estas personas deja de utilizar estos equipamientos cuando ellas, o a menudo sus parejas, desarrollan situaciones de dependencia, aunque ésta sea en grados muy incipientes. Sin embargo, otras personas mayores que están interesadas renuncian a descubrir estos equipamientos por los mismos motivos.